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jueves, 30 de abril de 2020

1º DE MAYO: DERROTAR A LA PANDEMIA CON LA ORGANIZACIÓN Y SOLIDARIDAD DE LA CLASE TRABAJADORA


Sin duda, este 1º de mayo no será uno más. La pandemia del COVID 19 ha detonado una crisis económica, social y política a nivel mundial sin antecedentes comparables, con un desplome dramático de las economías, que golpea con gran dureza a cientos de millones de trabajadores y trabajadoras en todo el mundo que ingresan masivamente a una situación de desocupación, pobreza y vulnerabilidad social.
Surgida en China y desplazada luego a Europa, es actualmente en Estados Unidos el epicentro de una pandemia que en su desenvolvimiento deja al desnudo la barbarie del sistema capitalista. A medida que se intensifica la propagación del virus, el capitalismo imperialista expone su naturaleza signada por la concentración de poder en una burguesía que se guía por aumentar la explotación a la clase trabajadora, en búsqueda de maximizar sus ganancias, pasando por encima de la vida de las mayorías populares y la destrucción del medio ambiente.
Nuestra América Latina sufre el impacto del COVID 19 con la triste particularidad de ser el continente más desigual del planeta. Con el negacionismo criminal de Bolsonaro en Brasil como exponente más nítido de la brutalidad neoliberal con tintes fascistas, las escenas de catástrofe social se producen ya en Ecuador y Perú, mientras todo el continente se encuentra a la espera de la explosión inminente de los picos de contagio. Ni siquiera en este contexto el imperialismo yanqui cesa con su bloqueo a Cuba y su asedio a Venezuela, agitando deservergonzadamente una vez más la amenaza de una agresión militar directa.
Ante esta gravísima situación la organización popular busca la forma de darle cauce a la solidaridad de les de abajo. Como corriente político sindical adherimos al llamamiento que numerosas organizaciones compañeras impulsan para este primero de mayo a lo largo de nuestro continente.

Argentina: con hambre, despidos y rebajas de salario no hay cuarentena posible

En nuestro país, el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) lleva más de 40 días y el objetivo de “aplanar la curva de contagio” viene cumpliéndose hasta el momento, pero en un marco social cada vez más crítico y desigual. En primera línea, los trabajadores y trabajadoras de la salud enfrentan al COVID 19 con escasez de recursos y elementos de prevención (lo que ya se expresa en contagios crecientes); y los resultados que puedan exponerse públicamente son fruto de su labor profesional. Ni héroes ni heroínas, son laburantes en situación de precarización y junto con el reconocimiento social deben mejorarse significativamente todas sus condiciones laborales.
A elles le siguen les trabajadores/as de Niñez, de la educación afectades a la entrega de comida, compañeres de los movimientos territoriales que resuelven cómo enfrentar el hambre en las barriadas más humildes e infinidad de laburantes cuyo trabajo no es esencial pero son obligades a trabajar bajo amenaza de despido.
Que no quepa duda que las y los trabajadores/as somos los principales interesados en cuidar nuestra salud y para ello queremos y necesitamos cumplir un distanciamiento físico en condiciones de dignidad para nuestras familias. Por el contrario, la reacción de los empresarios que cuenta con la complicidad o la impotencia del gobierno (por acción u omisión) es la implementación de despidos, suspensiones, mayor precarización y rebajas de salario.
El más claro ejemplo de esto es la inoperancia para hacer cumplir a las patronales el decreto de prohibición de despidos, expuesta públicamente ante la decisión de Paolo Rocca, hace apenas dos semanas, de dejar a 1500 trabajadores en la calle sin que recaigan sobre él otra cosa que quejas lastimeras de parte del Ejecutivo. Y mientras las cámaras empresariales y los medios hegemónicos de prensa vienen implementando una intensa campaña mediática para impedir el avance de un tímido proyecto oficial de impuesto a las grandes fortunas, la UIA y la burocracia sindical de la CGT, con el auspicio del Ministerio de Trabajo, recortaron el 25% de los salarios de los trabajadores y trabajadoras que resulten suspendidos por la parálisis de sus sectores de actividad.
Más allá de los discursos, mandan los de arriba y mientras los grandes empresarios y banqueros se niegan a poner siquiera una limosna de sus fabulosas ganancias, ¡a las y los laburantes nos meten la mano en los bolsillos bajo la tutela del ministro de Trabajo!
Lo mismo ocurre con los 8 millones de inscriptos e inscriptas para percibir el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de apenas $10.000, que excluyó inicialmente a otros 3 millones y ni siquiera llegó a los bolsillos aún de una buena parte de las y los anotados. ¡Cuántas IFE podrían pagarse con un impuesto a las grandes fortunas y con los cientos de millones de dólares que se fugaron en el pago de una deuda externa fraudulenta, ilegítima e ilegal!
La cara más cruda de esta cuarentena desigual se vive en los barrios populares, donde las ollas de las organizaciones sociales y de trabajadores desocupades, son el último eslabón de una extensa y solidaria cadena que permite a familias enteras acceder al plato de comida diaria para sobrevivir. Ni que hablar de la imposibilidad de “quedarse en casa” cuando se vive en la calle o lo que prima es el hacinamiento, escasea el acceso a agua potable y brillan por su ausencia las políticas públicas de urbanización en villas y barrios de emergencia.
La situación de hacinamiento de personas encarceladas, que en un 75% cumplen con preventivas en espera de una sentencia también se puso de manifiesto recién cuando ellas mismas hicieron visibles sus condiciones de reclusión, evidenciando también, por un lado, el trato infame del Servicio Penitenciario y por el otro, el oportunismo canallesco de la ultraderecha política y su brazo mediático, decidido a aterrorizar con “sueltas de delincuentes”.
También la violencia machista recrudece en este contexto de aislamientos donde miles de mujeres y disidencias se ven obligadas a convivir con sus agresores y potenciales asesinos, como lo demuestran los femicidios y crímenes de odio de más de 100 mujeres, lesbianas, trans y travestis en lo que va del año. Las respuestas gubernamentales a esta problemática urgente han resultado completamente insuficientes y requieren de políticas efectivas y no de acciones de maquillaje mediático.

No hay ni habrá brazos cruzados

Por historia y experiencia de lucha, está claro que nuestro pueblo trabajador no se va a quedar inmóvil y de brazos cruzados si se ve forzado, cada vez más, a optar entre enfermarse o pasar hambre.
Los y las trabajadoras de la salud están deliberando desde abajo en sus lugares de trabajo cómo tomar en sus manos sus condiciones de trabajo. Su lucha es su esperanza y la nuestra ante la desidia estatal y la codicia empresaria.
En estas semanas algunas luchas lograron hacerse públicas, como la de los obreros del frigorífico Penta en Quilmes (que fueron reprimidos por la policía de Sergio Berni) y la de la fábrica Bed Time en zona norte. Éstas y otras luchas como los y las textiles en Chubut, que se negaron a aceptar la rebaja salarial acordada entre la patronal y la dirigencia sindical entregadora, los mineros en el norte de Neuquén y tantas más son la punta del iceberg que nos muestra la disposición de pelea de la clase trabajadora en Argentina, y la búsqueda de organizarse desde abajo, haciendo frente a la ofensiva patronal y la militarización de las calles y la represión de las fuerzas de seguridad, convertidas en punta de lanza del dispositivo de aislamiento social.
En esta perspectiva, este 1º de mayo la militancia sindical de CPS Rompiendo Cadenas, en numerosas provincias y ciudades de nuestro país, será parte de las acciones de lucha y solidaridad de los distintos sectores de nuestra clase trabajadora que se encuentran en conflicto en defensa del trabajo y el salario; y de las ollas populares que en innumerables barriadas organizarán los movimientos sociales, reafirmando la pertenencia común a nuestra clase obrera que es una y sin fronteras que puedan separarla.
Frente al drama de una pandemia que asola a la humanidad potenciada por la barbarie individualista del capitalismo imperialista, oponemos la solidaridad, fuerza y organización de nuestra clase trabajadora. La salida es colectiva y la construimos las y los de abajo.

- Abajo el acuerdo UIA-CGT: ¡Ningún despido, suspensión ni rebaja de salario!

- Que la cuarentena la paguen los ricos: ¡Por un impuesto a las grandes fortunas!

- ¡Suspensión inmediata de los pagos y desconocimiento de la deuda externa ilegítima, ilegal y fraudulenta! ¡Fuera el FMI!

- Presupuesto para salud, educación, trabajo y vivienda popular, con medidas efectivas para prevenir y apoyar a mujeres y disidencias ante situaciones de violencia de género.

- ¡No a la represión policial! ¡Fuera el Ejército de las calles y barrios!

- ¡Fuera el imperialismo yanqui de América Latina!

Corriente Político Sindical
Rompiendo Cadenas

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miércoles, 13 de febrero de 2019

Unir las luchas para derrotar el ajuste en curso

Por un paro general de 36hs y plan de lucha

Lxs trabajadores y el pueblo venimos aguantando los embates del gobierno y los grandes empresarios: tarifazos impagables para servicios que siguen siendo paupérrimos; inflación galopante que hace cada vez más difícil cubrir la canasta de alimentos; despidos, suspensiones, paritarias a la baja e intentos de continuar destruyendo las jubilaciones y los convenios colectivos. El descalabro económico, de recesión y ajuste al que nos hay llevado el gobierno de Cambiemos empuja día a día a miles de personas a la pobreza y a la indigencia. La contracara de este cuadro de deterioro social es el festival de ganancias para el empresariado concentrado: para las privatizadas de los servicios públicos, para los empresarios amigos del poder que siguen robando con contratos al amparo de negociados con el estado, para los bancos, las grandes exportadoras de commodities y los capitalistas que se dedican -cada vez con más avidez- a la especulación financiera.

Ante estos ataques, la clase trabajadora ha dado respuestas y las sigue dando: movilizaciones contra el ajuste y los tarifazos, contra el cierre de escuelas y profesorados, en defensa de los puestos de trabajo y por paritarias que no corran siempre de atrás y de lejos al aumento del costo de vida. Luchas que quienes integramos la CPS Rompiendo Cadenas venimos impulsando desde nuestras construcciones gremiales en distintos puntos del país. En este marco, este miércoles 13 los movimientos sociales saldrán a la calle con una Jornada Nacional de Lucha por una paritaria social y fondos de emergencia contra el hambre y la desocupación. El jueves 14 el Plenario del Sindicalismo Combativo convoca a una marcha contra el ajuste, los despidos y por un paro general de 36 horas, mientras que el jueves 28 se realizará una marcha del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia contra la represión, el gatillo fácil y la baja de la edad de imputabilidad.

Las peleas que nuestra clase viene dando se han llevado a veces a fondo, y otras de manera conservadora, con conducciones encandiladas más por sus especulaciones electorales que decididas a derrotar al gobierno y a las patronales. En algunos casos, no ha alcanzado la combatividad de sectores que dirigen sindicatos recuperados: nos enfrentamos a un ataque de sectores concentrados que subordinan de manera creciente a nuestro país a los intereses del imperialismo y del FMI, y que pretende barrer con conquistas históricas de nuestra clase. Al mismo tiempo existen luchas más decididas que, si bien son parciales y sectoriales, suman al enfrentamiento contra el gobierno y la patronal.

Frente a la tregua escandalosa de los Daer, Acuña y demás dinosaurios de la CGT que aceptaron un bono insignificante y solo para algunos y a las convocatorias tibias, parciales y fragmentarias de los Moyano, Yasky o Godoy, marcadamente insuficientes, es el movimiento feminista quien le pone la fecha al paro general e internacional: el 8 de Marzo. Y no sólo eso, sino que mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales y no binaries, contraponiendose a las burocracias sindicales, se organizan para concretarlo a través de asambleas feministas, democráticas, participativas y clasistas a lo largo de todo el país. Desde allí, planificamos parar el país: porque "si nuestro trabajo no vale, que produzcan sin nosotras". Somos nosotras las más precarizadas, las que ocupamos los peores puestos de trabajo, las primeras en la fila de despidos, las que trabajamos gratis en tareas no remuneradas, las que cobramos menos por la misma tarea... pero somos nosotras las que no dudamos en transformar esta rabia en lucha, frente al gobierno, las iglesias y todas las burocracias cómplices. No dudamos, como el año pasado, en movilizarnos a las puertas de la CGT y de la CTA, hacer un pañuelazo y exigirles a las burocracias que luche por los derechos de todxs lxs trabajadorxs como por ejemplo fue el caso del posicionamiento ante el debate por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, que se trata de nuestro acceso a la salud.

Ante la magnitud de la avanzada patronal y de los gobiernos ajustadores de Cambiemos o de las diversas variantes del peronismo en las provincias, las y los trabajadores necesitamos más que nunca unir en las calles las luchas en curso para evitar que el ajuste del FMI se imponga sobre nuestras espaldas. Es preciso forjar la mayor unidad de acción posible entre todos sectores, trabajadoras y trabajadores ocupados y desocupados, sin subordinación alguna a las direcciones burocráticas, exigiendo a las centrales que concreten cuanto antes el dilatado llamado a un paro general con movilización. Los sectores combativos tenemos el desafío de interpelar a miles de trabajadorxs y activistas honestxs, que ven con preocupación cómo el ajuste y los despidos avanzan ante la complicidad o la inacción de las direcciones burocráticas. Para eso, debemos ampliar nuestras convocatorias, priorizando la lucha feminista, abandonar las disputas de aparato y las prácticas sectarias, para darle centralidad a un programa de lucha contra los despidos, por la ruptura categórica con el FMI y en defensa del salario y los convenios colectivos.  

Desde abajo y a la izquierda, tenemos que unir las luchas

¡Basta de despidos y suspensiones! ¡Abajo el ajuste de Macri y el FMI!

8M: paro general feminista. Si nuestro trabajo no vale, que produzcan sin nosotras

¡La pelea es aquí y ahora! ¡Por un paro general de 36hs. ya!

CORRIENTE POLÍTICO SINDICAL
ROMPIENDO CADENAS

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miércoles, 14 de febrero de 2018

El trabajo y el salario los defendemos en la calle y con unidad de acción

El 15 y 21 de febrero movilicemos por nuestros derechos en todo el país

El gobierno de Mauricio Macri profundiza su plan de ajuste que viene golpeando duramente las condiciones de vida de nuestra clase trabajadora. Por estos días, arrecian los despidos masivos en el Estado y el paquete de reformas neoliberales que impulsa Cambiemos (laboral, educativa, salud, seguridad social, entre otras) sigue plenamente vigente, a pesar del altísimo costo político que su gobierno debió pagar con la aprobación de la ley previsional, asediado por la fuerte resistencia popular que enfrentó el saqueo a los/as jubilados/as.  
Es que más allá de la sanción de esa nefasta ley que le mete la mano en el bolsillo a nuestros/as viejos/as, a las futuras jubilaciones y a la asignación por hijo/a de las familias más empobrecidas, la masividad y combatividad de las jornadas del 13, 14 y 18 de diciembre ocasionaron un fuerte golpe al macrismo en el terreno donde más le duele: el de la lucha abierta en las calles. Estas movilizaciones de masas reconfiguraron el cuadro político que habían dejado las elecciones legislativas de octubre, de las que el gobierno de Cambiemos había salido fortalecido por su triunfo en los principales distritos electorales, ante una oposición fragmentada y sin liderazgo unificado.

Números en rojo, despidos masivos y luchas en curso
El traspié de diciembre, no obstante, no modificó el curso de acción del  gobierno macrista, que sigue adelante con su hoja de ruta reaccionaria, sin plan alternativo más allá de ajustar y ajustar a las y los trabajadores/as. Es que en el terreno económico, el gobierno de CEO´s no logra resolver los problemas macroeconómicos fundamentales (inflación, déficit comercial y fiscal, ausencia de inversiones directas, etc.); incapacidad que es apenas disimulada por un fabuloso endeudamiento externo que además de alimentar la fuga de capitales e hipotecar el futuro de las nuevas generaciones, expone gravemente a nuestro país a la inestabilidad del sistema financiero internacional.   
Como es de esperar, este ataque violento sobre las y los de abajo es acompañado con un incremento notable de la política represiva del Estado, que mediante la criminalización y represión de la lucha popular busca lograr el disciplinamiento social necesario para imponer con éxito el ajuste sobre las y los trabajadores/as. La reciente represión a los obreros azucareros de El Tabacal que defienden sus puestos de trabajo, ordenada por el gobernador salteño del PJ, Juan Manuel Urtubey, demuestra a las claras que en esta política de ajuste y garrote el gobierno nacional no está solo, sino que cuenta con la complicidad de los gobernadores supuestamente opositores.
En este marco se producen los despidos masivos que ya se cuentan por miles. Entre muchos otros: en diversas áreas del sector público (Fabricaciones Militares, INTI, Hospital Posadas, YC Río Turbio, SENASA, Ministerios de Defensa y Energía, ANSeS, Correo Argentino, Ferrobaires, municipios como el de Quilmes y otros); en el sector privado en empresas metalúrgicas en crisis como Stockl y Envases del Plata, en Ingenios azucareros en Salta y Jujuy, aceiteros de Cargill, etc.; en medios de comunicación privados y públicos (diario Hoy de La Plata, TDA, Radio Nacional); y entre los/as cooperativistas y trabajadores/as precarizados de la economía popular, con la baja masiva de programas de empleo y sociales.
A su vez, son parte complementaria de esta ofensiva patronal, los ataques directos sobre conquistas consagradas en los Convenios Colectivos que pretenden ser barridas por las patronales (Televisión Pública, por ejemplo), en una línea de “reforma laboral” sector por sector, por la vía de los hechos.
En todos esos organismos y empresas, y en muchas más, se desarrollan múltiples luchas contra los despidos y ataques patronales, aunque de manera fragmentada y con numerosas dificultades para obtener resultados favorables en un contexto complejo. Junto a esto, las primeras medidas de fuerza de las y los trabajadores/as bancarios/as en defensa de su salario (y además, en el Banco Provincia, de su régimen jubilatorio que Vidal pretende destruir); adelantan la conflictividad vinculada a la puja salarial que se profundizará en los próximos meses, en un año donde gobierno y empresarios se juegan a imponer acuerdos salariales a la baja, con la amenaza de la pérdida de los puestos de trabajo si no se acepta la pérdida del poder adquisitivo.
Como viene sucediendo en los últimos años, la paritaria docente será clave para determinar la intensidad general del enfrentamiento y como referencia del resto de las paritarias, en una coyuntura donde el gobierno nacional propicia un conflicto de características claramente políticas. Además de eliminar la paritaria nacional y fragmentar la disputa, orientándola hacia los gobernadores que firmaron disciplinadamente el “pacto fiscal” ajustador, el gobierno nacional busca instalar un debate de fondo sobre el rumbo y función del sistema educativo, en un sentido flexibilizador, eficientista y pro-empresarial.

El 15 y el 21 de febrero ganemos las calles
La ausencia de acciones unificadas del conjunto del movimiento obrero viene siendo una de las grandes dificultades que enfrentan las luchas en curso, que quedan aisladas y libradas exclusivamente a la acumulación de fuerzas sectorial para su triunfo. La alevosa complicidad de la conducción de la CGT (amenazada por causas judiciales varias), que brinda una tregua criminal al gobierno macrista, es un factor decisivo para el avance general de las políticas de ajuste de Cambiemos.  
En este cuadro, desde la CPS Rompiendo Cadenas consideramos que los trabajadores y trabajadoras en lucha debemos apuntar a la coordinación de los conflictos abiertos e intervenir activamente en todas las medidas y manifestaciones masivas que puedan contribuir a una acumulación de fuerzas más favorable para la clase trabajadora.
Desde esta perspectiva, llamamos a sumarnos con fuerza al Paro Nacional de ATE del 15 de febrero y de las movilizaciones y actos que ese día, en todo el país, impulsan la CTA-Autónoma junto al SUTNA, Unión Ferroviaria (Seccional Oeste), Aceiteros, SiPreBA, Ademys, Conadu-H y movimientos sociales, que en el caso de la Ciudad de Buenos Aires tendrá un acto central en Plaza de Mayo, con caravanas de distintos puntos que confluirán allí en horas del mediodía.
Del mismo modo, convocamos a la concentración impulsada por Camioneros, la Corriente Federal de Trabajadores y las conducciones de las CTA´s para el 21 de febrero, en Avenida 9 de Julio y Belgrano en CABA; y a todas las movilizaciones y actos que se realizan ese día en numerosas provincias, con el objetivo de manifestar masivamente el rechazo a las políticas de ajuste de los gobiernos nacional y provinciales.
   
En defensa propia 
En la vereda de enfrente, el gobierno nacional busca deslegitimar estos reclamos reduciendo las manifestaciones al objetivo espurio de protección de la “tarjeta de crédito” de algún dirigente sindical. Muy lejos de esto, las bases obreras y las direcciones democráticas y de lucha del movimiento obrero no tenemos nada que ocultar y no custodiamos la cuenta bancaria de ningún jerarca sindical. Tampoco nos asustan las causas judiciales que arma el gobierno nacional, porque la corrupción y las prácticas mafiosas y patoteras son patrimonio de la burocracia sindical apañada por los gobiernos de turno, a los que son funcionales.
De la misma manera, sabemos muy bien que con el encarcelamiento de dirigentes corruptos e impresentables como el “Caballo” Suárez del SOMU, el “Pata” Medina de la UOCRA (La Plata) y Marcelo Balmaceda del SOEME, el gobierno de Cambiemos no busca transparentar ni democratizar nada; sino disciplinar al conjunto de los sindicatos para imponer el ajuste, metiendo además en la “misma bolsa” de desprestigio a todos/as los/as que enfrentan sus políticas antipopulares.
Sin dejarnos confundir por las operaciones del gobierno macrista multiplicadas al infinito por los medios de comunicación hegemónicos, desde la CPS Rompiendo Cadenas llamamos al conjunto de los trabajadores y trabajadoras a protagonizar desde abajo, con decisión e independencia política, la pelea por nuestros derechos.
Un gran ejemplo de ese proceso de organización desde las bases son las masivas asambleas de mujeres, lesbianas, travestis y trans que se vienen desarrollando en numerosas ciudades y provincias de nuestro país, preparatorias de un nuevo Paro Internacional de Mujeres el próximo 8 de marzo, que anticipan que las movilizaciones a desarrollarse ese día volverán a ser históricas, ratificando que la imparable organización del movimiento de mujeres constituye un aporte fundamental a la resistencia y lucha del conjunto de nuestro pueblo.
La defensa de los puestos de trabajo, de nuestro salario y de las conquistas consagradas en los convenios colectivos, debe desarrollarse en la calle con la movilización masiva, unitaria y combativa del conjunto del movimiento obrero y de las organizaciones sociales, imponiendo desde las bases un paro nacional activo y un plan de lucha que permita llevar al triunfo a las numerosas luchas y conflictos en curso.
Unidad de clase y en la acción es el camino a seguir para derrotar la ofensiva neoliberal del gobierno de Cambiemos y de los empresarios.

¡Ganemos las calles contra los despidos, el ajuste y la represión, por paritarias libres y sin techo!
¡Impulsemos la solidaridad y la coordinación de los luchas en todo el país!
¡Vamos con fuerza y desde abajo por un Paro Nacional Activo y un Plan de Lucha unificado!

CPS Rompiendo Cadenas

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jueves, 18 de febrero de 2016

¡NO A LOS DESPIDOS EN LA UNQUI!

¡REINCORPORACIÓN INMEDIATA DE LOS DESPEDIDOS A SUS PUESTOS DE TRABAJO!


El macrismo llegó con las medidas regresivas ya conocidas por todos: despidos, inflación, aumentos de precios y de los servicios, represión. En Quilmes los despidos afectaron cerca de 900 trabajadores municipales, siendo Martiniano Molina su principal responsable. Ante esta situación la respuesta de los trabajadores no se hizo esperar y luego de una serie de medidas de fuerza se logró la reincorporación  de algunos compañeros y la promesa de revisar los despidos.
Como públicamente se conoce, el recorte presupuestario alcanzó todos los niveles del Estado nacional, provincial, municipal, llegando ahora a la Universidad Nacional de Quilmes. La gestión de la UNQui, con Mario Lozano a la cabeza, que se dice progresista, hoy despide trabajadores. Esta gestión informó días atrás a dos de sus trabajadores que a partir del 1 de marzo se quedaban sin su fuente de sustento. La precarización a la que sistemáticamente son expuestos los trabajadores del Estado desde hace años, tanto dentro de la universidad como en otros ámbitos, es la base que hoy posibilita los despidos masivos.
Por otro lado, la conducción de ATUNQ, que no se hizo presente en ninguna de las acciones realizadas por los trabajadores despedidos, sale a desinformar al conjunto de la comunidad universitaria afirmando que gracias a su gestión con el rectorado los trabajadores fueron reincorporados. Es importante remarcar que los despidos aún no se han revertido, dejando en claro que esta acción de ATUNQ solo busca aislar a los trabajadores que se encuentran luchando por recuperar sus puestos; a la vez que demuestra una clara actitud servil a la gestión y al rector.  
Los trabajadores no debemos quedarnos pasivos ante el atropello de nuestros derechos y puestos de trabajo, debemos coordinar nuestros esfuerzos desde abajo, democrática y colectivamente en los espacios de trabajo, poniendo nuestros reclamos en las calles. Al mismo tiempo se vuelve necesaria la organización en pos de construir un sindicalismo distinto  al que nos tienen acostumbrados las burocracias que están hoy al frente de nuestros gremios; un sindicalismo de base y combativo que sea representante de los trabajadores y no de las patronales. Solo así podremos resistir el avance de las políticas neoliberales que solo benefician a los de arriba.  

Desde la corriente político-sindical Rompiendo Cadenas nos solidarizamos con la lucha de los trabajadores despedidos de la UNQUI y nos haremos presente en la jornada de lucha de hoy.

- ¡NO A LOS DESPIDOS EN LA UNQUI!
 - ¡REINCORPORACIÓN INMEDIATA DE LOS DESPEDIDOS A SUS PUESTOS DE TRABAJO!
 - ¡PASE A PLANTA PERMANENTE A TODOS LOS CONTRATADOS!
- ¡BASTA DE PRECARIZACIÓN LABORAL!

CORRIENTE POLÍTICO SINDICAL
ROMPIENDO CADENAS
 

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